Tal día como hoy, en 1792, batallaron en Valmy el ejército revolucionario francés y el austro-prusiano con victoria para los primeros. Es decir, se produjo el milagro de que un ejército de ciudadanos derrotó, por primera vez, a un ejército del Antiguo Régimen.
La batalla en sí no fue más que una escaramuza, pero el impacto psicológico de esa victoria fue inmenso. A partir de entonces, la Revolución Francesa y todo lo que ello implica, podían existir y empezar a cambiar el mundo.